Maestros del Yoga

Parampará, uno después del otro.


En esta sección presentamos un recorte de algunos de los maestros que pensaron en el yoga, en sus fines, sus alcances, su práctica.

Dicho recorte es por definición un límite, sin duda injusto , pero intenta dar cuenta del pensamiento de aquellos que nos influyeron más directamente y en cuyas enseñanzas basamos nuestra práctica y enseñanza.
Originariamente, el yoga era una experiencia directa, que se transmitía oralmente de maestro a díscípulo, y de generación en generación.

La palabra en sánscrito (antiguo idioma sagrado) que expresa esta forma de transmisión del conocimiento es parampará, que significa "uno después del otro".

Con el tiempo se fue formando un cuerpo de teorías y explicaciones de las experiencias que su práctica producía
Muchísimo tiempo después,esta trasmisión oral fue compilada y puesta por escrito.

Tal obra monumental fue llevada a cabo por el sabio Patanjali , entre los siglos III y IV. DC.

Este corpus, el Yoga- Sutra, o Patanjala-Sutra, marca un hito en la historia del yoga, y permitió que toda esa herencia de conocimientos trascienda los tiempos y llegue hasta nuestros días, y es la base clásica de las enseñanzas de los maestros más actuales.

Convocamos aquí, entonces a algunos de esos maestros cuya misión fue sostener y transmitir ese inmenso tesoro de la humanidad que es Yoga.

 

  • Norberto Muñoz (Sêva)
  • Sri Aurobindo Ghose
  • Jiddi Krishnamurti
  • Indra Devi
  • B.K.S Iyengar
  • Paramahansa Yogananda
  • Swami Sivananda 
  • Mahatma Gandhi
 

Nuestro Maestro, Sêva. Norberto Muñoz (2005)

A mis maestros, que dieron lo que no podía ser tomado
Que tomaron, lo que no puede ser dado.


Sêva, tal fue el nombre que escogió para sí, significa en sánscrito, servicio.

Se formó en los Centros Sivananda de Argentina, y Self Realization Fellowship , de Paramahansa Yogananda, de Buenos Aires.

Practicó el sendero del karma yoga, el yoga de la acción desinteresada.

Con un fuerte alineamiento con el pensamiento de Sri Aurobindo, dedicó sus más sinceros esfuerzos al estudio y a la difusión del Yoga en nuestro medio.

Sin dejar de actuar en el mundo, como lo prescribe el Baghavad Gitâ, cumpliendo con sus obligaciones laborales y familiares, y en union con su yoga en cada acción. Desarrolló la tarea de abrir nuevos espacios para la práctica, no sólo a través de sus clases, charlas de difusión, programas radiales, publicaciones, jornadas de yoga en las plazas públicas, entre otras actividades, cuando todavía no existía tanta aceptación generalizada como hoy en día.

En los primeras épocas en el Centro Cultural Aoniken, de Temperley, pocas personas se acercaban tímidamente al yoga. 
En poco tiempo sus clases se convirtieron en un centro de irradiación de saludable energía,, que se propagó de boca en boca, hasta generar una intensa actividad en el Centro.

Sus primeros alumnos fueron precursores de la difusion del yoga en la zona sur, muchos de los cuales siguieron su camino y se dedicaron a su vez a la enseñanza.

Todos los que tuvimos el privilegio de abrevar de él, no podemos olvidar la infinita ternura, que emanaba de su mirada, y de sus palabras, siempre mínimas, justas, indispensables.

Enseñaban sus silencios, sus gestos, y por sobre todo ,su actitud, comprometida, amorosa y desinteresada.

Fue un maestro, un estudioso, un precursor, un trabajador sencillo y profundamente cuidadoso en la transmisión del yoga.
De él recibimos nuestro parampará con un inmenso amor y un inmenso respeto hacia el yoga, como reliquia y tradición viva al mismo tiempo.

Su ejemplo nos confronta día a día en nuestra práctica, como una estrella a seguir, siempre lejos de alcanzar, siempre guiándonos con Luz.

Sri Aurobindo Ghose (1872-1950)

Nuestro ideal no es la espiritualidad separada de la vida sino la conquista de la vida, a través del poder del espíritu

Según Aurobindo, "la evolución de la conciencia" es la explicación última de la existencia del hombre sobre la Tierra.
La vida terrena es el escenario de una evolución en la que a partir de la inconciencia, debe manifestarse progresivamente la conciencia divina. 

El Yoga Integral, es una manera de cristalizar esa realización, Es un arte destinado a explorar y controlar la fuerza espiritual presente en todo ser humano, la mayor parte de las veces, oculta.

Su propósito, es despertar esta fuerza y ayudarla manifestarse en este plano de la Vida.

La Vida es una entidad que se autoperfecciona, que se desarrolla y evoluciona en el ser humano. En ese sentido, el trabajo yóguico no se ve como algo místico y anormal, separado de las corrientes de la energía del mundo, sino que tiene que ver con todos los procesos vitales de la energía en el mundo.

El objeto del Yoga Integral es “refundir la Vida en la verdad del Espíritu y con esa finalidad transferir las raíces de todo lo que somos y hacemos de la mente, la vida y el cuerpo, a una conciencia mayor por encima de la mente ordinaria”.

El Yoga Integral proclama un fuerte anclaje en la vida terrena, y parte de su revolucionario pensamiento propone “transmutar, y hacer uso constructivo de las fuerzas materiales como la riqueza, el sexo, el dinero, la posición social, el poder político, etc. hacia los fines superiores de la unidad y el progreso humanos, en vez de rechazarlos como mundanos, seculares y no divinos”.

Esta actitud fue demostrada a través de la vida misma de Sri Aurobindo. 

Por un lado, su incansable lucha como militante y defensor de los derechos de la India, su cultura y sus gentes, y por otro su intensa búsqueda espiritual, hacen de él un modelo de equilibrio yóguico para nosotros

Consideramos que debemos buscar un equilibrio justo entre materia y espíritu, en el compromiso con la vida que nos toca vivir, sin dejar de lado nuestra indagación y evolución personal.

Esa intenta ser la orientación permanente en la forma de encarar nuestro yoga, como nos enseñara nuestro maestro, Sêva.

Jiddu Krishnamurti (1895-1986)

Tu único mandato, conocerte a ti mismo, tu única meta, la libertad total

 

El gran tema que planteó Krishnamurti fue observar que el problema humano fundamental, debe ser resuelto por cada individuo, por y para sí mismo.

El ser humano vive en el mundo de los símbolos por un lado, y en el mundo de los hechos, por otro. Y tiende a exagerar el valor de los símbolos, a dar más importancia las palabras que a las realidades que representan.

Los filósofos, los teólogos, los lingüistas, los eruditos, han caído en el error de identificar sus obras puramente verbales, con la realidad de los hechos, o peor aún imaginar que los símbolos son de alguna forma más reales que aquello que representan.

Este es el tema básico que desarrolla Krishmanurti una y otra vez.

Las soluciones colectivas que explican la realidad, en las que la mayoría pone desesperadamente su fe, son siempre soluciones inadecuadas.

Las religiones organizadas, los credos, los sistemas educativos, las ideologías, se convierten en dogmas, y cuando la verdad se repite, deja de ser verdad.

Es sólo a través del conocimiento propio, no en la creencia en símbolos originados por otros, como el hombre llega a la realidad más profunda que está arraigada en su ser, sólo entonces adviene la experiencia directa de la comprensión y el amor.

Para Krishnamurti, ni siquiera los guías espirituales pueden transmitir esta comprensión directa de la verdad. 

Siendo consecuente su acción con su pensamiento, cuando empezó a ser considerado un auténtico guía espiritual, renunció a la Sociedad Teosófica a la que pertenecía, ya que entendía que cada uno debe ser su propio guía espiritual.

Fue un auténtico revolucionario en el ámbito del pensamiento místico-espiritual, su propuesta fue la libertad total del hombre.

 

Krishnamurti y el Yoga

“Para hallar la solución la mente ha de abrirse a la realidad, ha de enfrentarse con los hechos del mundo exterior y del mundo interior, sin ideas preconcebidas, ni limitaciones de ninguna especie .
Ninguna fórmula repetitiva, sea la oración, la autodisciplina, la meditación o el mismo yoga sirven a los fines de la liberación.
Cada acción, cada palabra, cada pensamiento, deben hacerse con una mente fresca y sin preconceptos”

Krishnamurti ha sido el gran desenmascarador de todas las formas de pensamiento, aún de aquellos que proponen un camino de liberación, como el yoga…

Nada de lo que se repite como una fórmula, o como una enseñanza mecánica a seguir, o como receta de algo, es un verdadero camino de liberación.

El auténtico yoga, por lo tanto, no consiste en comparar, repetir fórmulas o técnicas, sino en observar y experimentar lo que es, lo que cada hecho en sí mismo, representa para cada individuo.

Este es el comienzo del proceso de la liberación del individuo, y esta es, según Jiddu Krishnamurti, la única meditación eficaz.

 

El conocimiento es cuestión de símbolos, la sabiduría está debajo, siempre presente.
Cuando la mente alcanza la quietud de la sabiduría, comprende al Ser, comprende el Amor.

 

Mataji Indra Devi (1899-2002)

La embajadora del yoga

 

Se conoció su figura en la Argentina, ya pasados sus noventa años de edad, luego de haberse radicado en el país, en el año 1985.

Durante los años 90 se dedicó a una permanente tarea de difusión del yoga. Se creó la Fundación Indra Devi, Yoga, Arte y Ciencia de Vida, asistió a múltiples charlas, conferencias , encuentros de formación de Instructores en el interior de país, a la par que seguía con sus viajes, charlas y conferencias en el exterior.

Durante toda su larga vida se había dedicado a esta tarea, tanto en Europa, como en Estados Unidos, donde formó escuelas de instructores, o en Rusia, donde fue aclamada como la mujer que introdujo el yoga en el Kremlin, y en la mismísima India, donde dio clases y conferencias , llegando a ser conocida como la primera occidental que enseñaba yoga en la India.

Después de recorrer todo el mundo, supo que tenia que terminar ese recorrido en la Argentina: aquí volcó el fruto maduro de una larguísima trayectoria, y dejó sembrado un enorme semillero.

En un medio en el que todavía no había información generalizada , ella preparó las conciencias a través de la tarea de difusión, y los corazones. para la recepción del yoga.

Su figura diminuta, exótica para nuestra sociedad, la vitalidad que emanaba permanentemente, la claridad con que trasmitía los conceptos del yoga, y por 


sobre todo, la alegría que trasmitía junto con sus palabras, la convirtieron en un ser conocido y querible.

Cuentan que la gente se reía y se sentía alegre cuando entraba al salón de clases en su escuela, aunque aún no lo hubieran visto entrar.

Solía salir a la calle, por las mañanas, a meterse entre el tránsito para regalarle una flor a los contracturados conductores. 

Así, con actos desconcertantes para la conciencia común, es como enseñan los maestros.

Fue muy importante su paso por la televisión, no dejó de asitir a ningún programa de difusión masiva. Esa fue la gran ventana por la cual, muchas mujeres, amas de casa, en un principio, se animaron a acercarse a una clase de yoga para inaugurar un cambio en sus vidas.

Indra Devi dejo su cuerpo físico a los 103 años, de causas naturales.Su inicio en la práctica del yoga no fue temprano, ella solía narrar que postergó este inicio hasta los 33 años.

Dejó como ejemplo una vida intensa que nos demuestra toda la energía que es posible desplegar cuando se busca una meta clara en la vida, y beneficiosa para los demás.

En su caso, la práctica y la difusión de este "arte y ciencia de vida", como ella lo dió en llamar.

 

Sus Libros

 

Después de la segunda guerra mundial, en la India, volvió a la India para continuar sus estudios personales. Allí, escribió su primer libro: Yoga, con prólogo del Dr.G.V.Deshmukh, publicado en 1948.

Pronto comenzó a dar clases en Hollywood, contando entre sus estudiantes a conocidos artistas, a quienes dedicó Yoga for Americans (editado aquí como Yoga para todos)

Otros dos libros, Por siempre joven, por siempre sano, y Renueve su vida practicando yoga fueron también publicados por Prentice Hall en Nueva York. Todos llegaron a ser best sellers y se vendieron en 29 países siendo traducidos a 10 idiomas diferentes.

En 1992 salió su biografia,Indra Devi, una Vida un Siglo, escrita por Natalia Apostolli, editada por Javier Vergara.

B.K.S. IYENGAR (1918)

Cuando practico, soy filósofo, 
Cuando enseño, soy científico, 
Cuando demuestro, soy artista

Bellur Krishnamachar Sundararaja Iyengar nació el 14 de diciembre de 1918. 

Fue un niño de poca salud. Durante su infancia fue victima de malaria, tifus y tuberculosis en una época en que los antibióticos no existían. 

A los dieciséis años comenzó a practicar yoga con Sri T. Krishnamacharya, hombre de gran fortaleza física y cultura. Se lo reconoce como el gran maestro de maestros del siglo XX, ya que fueron también discípulos suyos Patabi Jois (creador del Ashtanga Yoga), Desikachar (uno de sus hijos) y Mataji Indra Devi, entre muchos otros.

Con el paso del tiempo, B.K.S Iyengar venció sus problemas de salud, convirtiéndose a su vez en una persona de gran fortaleza física , y comenzó a dedicarse a la enseñanza del yoga

Su originalidad en la enseñanaza consiste en haber creado un sistema propio.

Su método se vale de elementos que sirven para corregir y lograr las posturas, a pesar de las limitaciones.

Así como en su historia de vida, la fortaleza y la voluntad de superación, provienen de la limitación.

Su maravilloso libro Light on Yoga (Luz sobre el Yoga) se publicó por primera vez en 1966. Este texto resultó ser una obra muy completa sobre el tema y llegó a todos los rincones del planeta. 

Los practicantes comenzaron a llamar a su sistema “Yoga Iyengar” para diferenciar sus enseñanzas de las de otros maestros, también se lo conoce como “Método Iyengar”.

Logró adaptar las asanas (posturas ) del yoga a las posibilidades de los cuerpos, mentes y tiempos de los occidentales.

Uno de sus alumnos, el maestro Yehudi Menuhin fue quien lo hizo conocer en muchos países del mundo occidental.

Solía llevarlo en sus muchos viajes alrededor del mundo como maestro de yoga para él y para su familia.

 
Así en muchísimos lugares sus alumnos esperaban su regreso año tras año, mientras crecía el número de practicantes y el fervor por su enseñanza. Así fue como alumnos aventajados asumieron la enseñanza del método en sus respectivos países.
A pesar de su avanzada edad, el maestro continúa enseñando periódicamente, guiando a sus alumnos y a sus alumnos-profesores en clases masivas que dirige en diferentes lugares del mundo. 

En 1998, cuando cumplió 80 años, dio un curso a ochocientos alumnos durante una semana. Y en el año 2000, dirigió un curso especial para profesores especialistas de “Yoga Iyengar” de casi cuarenta países.

Hasta el día de hoy, este maestro nunca deja de realizar su práctica diaria.

PARAMAHANSA YOGANANDA (1893-1952) 

El amante cósmico

 

Tal fue el nombre otorgado por su maestro, Sri Yukteswar, y cuyo significado es cisne espiritual (param: espiritual o supremo y hansa: cisne), un título que indica el más alto nivel de realización espiritual,

Su maestro también le había revelado previamente, que su misión sería la difusión de las enseñanzas espirituales del yoga en Occidente, y así fue como emigró de la India a los Estados Unidos, donde fundó la Self- Realization Fellowship (SFR), en 1920.

Fue el primer maestro indio de yoga que se estableció permanentemente en EU, donde vivió desde 1920 hasta 1952.

Fue un importante propagador del yoga y la meditación en Occidente, particularmente del método llamado kriya yoga.

Muchos conocieron por vez primera la filosofía oriental a través de su famoso libro, Autobiografía de un yogui.

Escribió muchísmas obras,se destacan: La ciencia de la Religión, las Meditaciones Metáfísicas, las Afirmaciones Científicas para la Curación, en un permanente esfuerzo intelectual por explicar a los occidentales, en términos razonados y lógicos, los postulados metafísicos de la filosofía yóguica.

En El Yoga de Jesús, Yogananda revela la ciencia del yoga que se halla oculta en los Evangelios y confirma que Jesús —al igual que los antiguos sabios y maestros de Oriente— no sólo conocía el yoga, sino que enseñó a sus discípulos más cercanos esta ciencia universal cuya finalidad es alcanzar la unión con Dios.


El mismísimo Mahatma Gandhi solicitó a Yogananda ser iniciado en la técnica del kriya yoga, y se convirtió también es su discípulo.

Salió del plano terrenal de la existencia en 1952, entrando en mahasamadhi, es decir, abandonó su cuerpo físico con conciencia de ello. En la revista Time de agosto de 1952, el director del Forest Lawn Memorial, el cementerio donde reposan sus restos, declaró que 20 días después de haber muerto, el cadáver de Yogananda se encontraba sin «indicios de corrupción». 

Metas e Ideales del Self Realization Felowship:

  • Divulgar entre todas las naciones el conocimiento de técnicas científicas definidas, a través de cuya aplicación el hombre puede comulgar en forma personal y directa con Dios.
  • Enseñar a la humanidad que el propósito de la existencia consiste en expandir nuestras limitadas conciencias mortales a través del esfuerzo personal, hasta identificarlas con la Conciencia Divina.
  • Establecer Templos de Self-Realization Fellowship en toda la tierra: entidades destinadas a practicar la comunión con Dios y a estimular a los seres humanos a erigir templos individuales dedicados al Señor, tanto en sus hogares como en sus propios corazones.
  • Revelar la completa armonía y unidad básica existente entre las enseñanzas del cristianismo y las del yoga, tal como fueron formuladas originalmente por Jesucristo y por Bhagavan Krishna, respectivamente y demostrar que las verdades contenidas en dichas enseñanzas constituyen los fundamentos científicos comunes a toda religión verdadera. 
  • Destacar la senda de la práctica diaria de la meditación en Dios - espiritual y científica - como la única autopista divina, en la cual desembocan eventualmente las vías de todas las creencias religiosas verdaderas.
  • Liberar a la humanidad del triple sufrimiento que la agobia: las enfermedades físicas, los conflictos mentales y la ignorancia espiritual. 
  • Estimular la practica de la “simplicidad en el vivir y nobleza en el pensar", difundiendo  al mismo tiempo un espíritu de confraternidad entre todos los pueblos, mediante la enseñanza del eterno principio que les une: su común filiación divina.
  • Demostrar la superioridad de la mente sobre el cuerpo y del alma sobre la mente. 
  • Conquistar el mal con el bien, el sufrimiento con el gozo, la crueldad con la bondad y la ignorancia con la sabiduría. Unir la ciencia con la religión, mediante la comprensión de la unidad existente entre los principios básicos de ambas. 
  • Promover el entendimiento cultural y espiritual entre oriente y occidente, fomentando el intercambio mutuo de las mejores cualidades de ambos.
  • Servir a la humanidad considerándola como nuestro propio ser universal.

SWAMI SIVANANDA (1887-1963)

Sirve, ama, da, purifícate, medita, realízate

 

Swami Sivananda nació el 8 de septiembre de 1887 en el seno de una familia ortodoxa de bramines, al sur de la India.

Su padre le confió desde muy joven la tradición védica, y él mismo tenía una gran inclinación para la práctica y el estudio de la filosofía Vedanta, sin embargo poseía una mente excepcionalmente abierta a todo tipo de pensamiento filosófico y religioso.

Debido a su profunda vocación de servicio estudió medicina para dedicarse a quien más lo necesitara. En 1913 se va a Malasia donde dirige un hospital durante diez años, en una plantación de caucho, donde se negaba a aceptar pago alguno de pacientes pobres que necesitaban tratamiento.

Con el tiempo fue creciendo su impresión de que la medicina curaba a un nivel superficial, y comenzó a buscar otras respuestas, en 1923 abandonó Malasia y su trabajo y volvió a la India para dedicarse a la búsqueda espiritual. 
Creía que la enfermedad era un problema del alma y vio la cura en la práctica del yoga. 

En esa búsqueda inicia un viaje que culmina en Rishikesh, en los Himalayas, donde es iniciado en la orden de los Sannyasines, el 1º de junio de 1924 con el nombre de Swami Sivananda Saraswati, por su gurú, Swami Vishvananda Saraswati.

Durante siete años se dedicó a la meditación, y a atender enfermos. Lentamente se fueron agrupando discípulos a su alrededor. Tenía un gran magnetismo y un gran poder de oratoria.

Realizaba viajes, y donde él iba realizaba cantos, charlas y lecturas, enseñanado a las personas a mantenerse fuertes y saludables por la práctica del yoga, moviendo así, almas y corazones.

Mientras tanto en su ashram en Rishikesh, fundado en 1932, crecía el número de discípulos. Swami Sivananda tuvo muchísimos continuadores de su enseñanza, que luego dispersaron por todo el mundo.

En 1936, Sivananda fundó la Sociedad de la Vida Divina, a la orilla del sagrado río Ganges. La distribución gratuita de literatura espiritual atrajo a un flujo constante de discípulos al Swami, incluyendo al joven U. G. Krishnamurti, quien estudió con él durante siete veranos, así como a Swami Satyananda Saraswati, fundador de la sociedad Satyananda Yoga.

Escribió exactamente 296 libros y a través de ellos también fue un pionero en llevar el yoga a Occidente. Sus libros son muy didácticos y altamente esclarecedores para la mente occidental, y han ayudado a formarse a muchas generaciones de estudiantes e instructores de yoga

Sus libros recalcaban la aplicación práctica de la filosofía del yoga por encima del conocimiento teórico En La ciencia de los siete cultivos escribió: «Una onza de práctica es mejor que toneladas de teoría. Practica el yoga, la religión y la filosofía en la vida diaria y consigue la realización del Ser Superior en tu interior».

Falleció de la manera en que tradicionalmente mueren los grandes maestros del yoga: sentado en meditación profunda, se sumió en el trance de samadhi o superconsciencia y abandonó conscientemente su cuerpo por última vez.

Swami Sivananda fue un Jivanmukta (alma liberada) reconocido en todo el mundo, entró en mahasamadhi (dejó su cuerpo físico) el 14 de julio de 1963.

Mahatma Gandhi (1862-1948)

Alma Grande

 

“Allí donde haya amor, habrá vida. El odio lleva a la destrucción” (Young India, 1920)
“No conozco a ningún dios- excepto el Dios el que se encuentra en el corazón de las multitudes silenciosas.-Al servir a esas multitudes, adoro a Dios que es la Verdad- o bien la Verdad que es Dios” (Young India, 1924)

 

Mahatma Gandhi Difícil es definir a la persona de Mohandas Karamchad Gandhi, como pensador, intelectual, hombre de acción, profundo religioso, místico, o yogui.

Nacido en la India (Porbandar) en 1869, en el seno de una familia de comerciantes, teniendo en cuenta la importancia de la casta en la sociedad india. Como era usanza en las familias que podían costearlo, Mohandas estudió en Londres y se convirtió en abogado.

Como joven profesional consigue trabajo en Sudáfrica donde se pone en contacto con la realidad de la discriminación hacia los indios en ese país dominado por los ingleses, sufriendo en carne propia la brutal segregación.
A partir de allí comienza la que sería su larguísima e incansable carrera dedicada a la defensa de los derechos civiles de los indios, que culminaría con su muerte, más de cincuenta años después, tras haber logrado la Independencia de la India, en 1947.

Gandhi regresa a su país, siempre en lucha, y lo recorre descubriendo su milenaria cultura opacada por la postergación y pobreza, y la salvaje política que ejercen los dominadores sobre los propios pobladores del país.
Hace votos de castidad y pobreza hasta lograr la obtención de los derechos que cree justos para los indios, y finalmente, la independencia del imperio inglés.

Pero lo importante fue el modo de revolucionar y movilizar a un pueblo enorme y aletargado por el sometimiento, la religión y las rivalidades religiosas, y en eso radica la “grandeza” de esta “alma grande”, Mahatma, como lo denominó el poeta Tagore, o B?pu, 'padre',como lo llamaban todos los indios.

Gandhi se sustentó en dos antiquísimos preceptos del yoga. Ahimsa, principio de la no violencia, y Satyagraha, principio de la Verdad, ambos pilares de su novedosa lucha por ser un líder político, ya que están basados en la fuerza espiritual, y no en la fuerza de las armas, como es común en cualquier revolución.

Ambos principios corresponden a las dos primeros yamas o “abstenciones”, según el Yoga Sutra de Patanjali, pero presentes en todas las llamadas tradiciones shramanas de la India, (yoga, samkhya, jainismo, budismo, son sus principales manifestaciones).

Visto desde la mentalidad occidental, esto se prestó a confusiones, ya que Gandhi, parecía un líder religioso, pero en realidad no lo era en el sentido que nosotros entendemos como tal.

En primer lugar no propulsaba ni proponía seguir una religión en particular, sino que abogaba por la libertad y el respeto entre religiones, en un país donde la rivalidad religiosa fue un desatino (de hecho, Gandhi fue asesinado por un fanático religioso). Rivalidad que fue siempre propiciada por los ingleses que gobernaban sistemáticamente con el principio de “divide y reinarás”

Por otra parte, movió a un enorme pueblo sometido y aletargado, lo conectó con sus raíces culturales y espirituales. Como un espejo, le devolvió su identidad practicando sobre sí mismo sacrificios, ayunos y oración, elementos constitutivos de la vida espiritual de los indios (ascetismo, renunciamiento, entre otros), con el fin de fortalecer su voluntad y dignidad para liberarse de la esclavitud en que vivían.

Practicó el vegetarianismo (crudivorismo específicamente) como forma de vida, según sus palabras «Un país, una civilización se puede juzgar por la forma en que trata a sus animales» .Insistía en utilizar los métodos naturales de curación, y revalorizó el ayuverda, la medicina tradicional de la India, también menospreciada por los invasores europeos.

La confección de su propia ropa, hilada con telar a la usanza tradicional india, fue una forma de protesta contra el consumo de productos manufacturados en Inglaterra, y a la vez, una de sus maneras de meditar y orar.
Las armas de Gandhi fueron la dignidad, la verdad, y la no- violencia.

De sus repetidos periodos en la cárcel y largos ayunos y huelgas de hambre, fortalecía su fuerza interior, con el poder de la oración y su gigantesca e inigualable fuerza de voluntad, elemento básico para la práctica del yoga.